Carlos Reygadas actúa en Nuestro Tiempo.

Carlos Reygadas actúa en ‘Nuestro Tiempo’.

Desde el Festival de Venecia, Sal Franco escribe sobre ‘Nuestro Tiempo’, la película con la que Carlos Reygadas retoma la dirección cinematográfica tras seis años de ausencia

 

Por @Sal_Franco / Enviado

 

VENECIA.- Si esperaban ver cómo la crítica destrozaba la nueva película de Carlos Reygadas les tengo malas noticias. Eso no va a suceder. Ni aquí, ni en ningún lado por una sencilla razón: sería una injusticia.

 El director de “Japón”, “Luz silenciosa” y “Post Tenebras Lux” rompe un ayuno fílmico de seis años con “Nuestro tiempo”, un drama con una cámara de destellos oníricos y primitivos-salvajes, que explora la crisis de un matrimonio detonada a partir de “una infidelidad” en lo que se suponía era una relación abierta.

 Para ella, Ester, no se trata de una infidelidad si nos ceñimos a los términos y condiciones que ellos mismos acordaron; pero para él, Juan, sí lo es. Y él, simplemente no puede con eso. Además de enamorado, está herido, acorralado y amenazado por una traición que él mismo cometió en otro tiempo y con otra persona pero que parece ha regresado para cobrarle la factura.

 El universo de este poeta, interpretado con suficiente consistencia por el propio Reygadas, se ve trastocado por la acción pasional -y repetitiva- entre su esposa y su amigo-compañero ganadero gringo Phil, que se convertirá en una daga que se entierra poco a poco en su corazón.

 “A veces uno hace cosas terribles”, le dice Juan a su hijo adolescente que pronto abandonará la casa para continuar sus estudios en otro lugar y a quien promete contarle lo sucedido cuando la tormenta se calme.

 Una tormenta que tiene su lado más luminoso y compasivo en una espectacular toma aérea que va de las montañas verdes a la selva de concreto que es la Ciudad de México, envuelta en una brumosa tarde que apenas da espacio para adivinar en dónde se tiene –o se puede- aterrizar.

 La espectacular secuencia planeada por el Director de Fotografía Diego García es enmarcada por Reygadas al colocar la voz en off de Ester leyendo una carta en la que explica cómo fue que el incidente con el gringo desató en ella un proceso sobre el que han puesto demasiado peso y del cual no hay regreso, o no al menos sin transformase como personas

 “Empecé a pensar en mí”, le dice Ester a Juan, quien confundido y desesperado trata de apaciguar su pesadillezco presente en la naturaleza del campo, en los animales salvajes (toros y caballos) y en una cotidianidad que inevitablemente se va a romper.

 Por eso opta por lo más fácil: ofrecerle una separación amistosa a su mujer, a quien provoca las condiciones para que se cueste con otro hombre y él pueda espiarlos desde el armario o atestiguar un nuevo encuentro con el gringo desde una ventana indiscreta. Aunque luego se arrepiente de su propia obscenidad.  

 “Nuestro tiempo” es una de las películas más honestas y personales de Reygadas, quien huye del término autobiografía para escudarse en la ficción.

 Pero eso es lo que menos importa cuando se encuentra una historia tan llena de verdad que explora terrenos tan rara vez visitados por el cine y la literatura, y que lo hace dejando de lado sus pretensiones y encarándola con humildad.

 Por muchas razones valió esperar seis años para ver otra de sus películas con tal de encontrarnos con esta amorosa exploración del infierno de los celos, las relaciones rotas y las inseguridades del ser humano. Es decir con este incómodo pedazo de vida que muchas veces nos resistimos a mirar porque sabemos que no hay forma de salir ileso.

Nuestro Tiempo compite en Venecia

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