El último autobús-cine que existe hoy día

El último autobús-cine que existe hoy día

Esta serie de camiones fueron creados por la empresa Bedford en los años 60
@UrielLg
 
Ahora sabemos que la magia del cine puede llegar a cualquier lado de cualquier forma, sólo basta encontrar una pieza olvidada de la historia y personas emprendedoras con ganas de gastar mucho dinero con tal de regresar el hallazgo al pleno siglo XXI. Y es aquí cuando los ingleses Oliver Halls y Emma Gifford compraron un camión sesentero, pero no cualquiera, en sus mejores años brindaron el  famoso cine de autobuses-cine; por dentro tenían butacas y un proyector.
 
Es posible que se piense «¿para qué crear un autobús en donde pueda ver películas?», la respuesta comienza justo después de la Segunda Guerra Mundial, el Reino Unido estaba consciente que su economía era muy inestable, mientras que Estados Unidos lideraba el capital mundial. Por esta razón es que el ministro de tecnología Tony Benn, mandó a construir siete autobuses en los cuales pudieran transmitirse mensajes gubernamentales, y así poder retomar el control en la nación.
 
Las películas que podían verse en dichos vehículos del séptimo arte eran poco entretenidas, ya que salían hombres trajeados, en escritorios y todo para brindar pequeñas charlas sobre productividad; lo más llamativo pudieron ser las pizarras que mostraban a los espectadores.
 
Como fue de esperarse esta campaña gubernamental fue un fracaso, terminaron vendiendo los camiones en 1974 al mejor postor, y con el tiempo fueron abandonados para perderse en los recuerdos de la sociedad. 
Así lucieron los únicos siete camiones que tenían como fin llevar el cine a todas partes del Reino Unido

Así lucieron los únicos siete camiones que tenían como fin llevar el cine a todas partes del Reino Unido

 
Este último bus fue encontrado en medio de un campo en el 2003 y puesto a la venta, es aquí cuando Oliver y Emma entran al rescate, comprándolo por más de 1,600 euros, obviamente estaba en el peor estado que se pueda imaginar. La inversión para regresar al autobús-cine a la vida les llevó 13,600 euros y semanas enteras de trabajo, y después de cuatro años vieron la oportunidad de hacer un buen negocio y venderlo por la página de compra-venta Ebay, la venta llegó a los 163,280 euros, el comprador, Ben Moorhouse, dueño de un famoso club de comedia cerca de la ciudad de Londres. 
 

Para el final de la historia este último ejemplar puede visitarse para conocer la curiosa historia de los buses hechos para un solo fin, sí repartir el mensaje gubernamental de aquellos tiempos, pero el objetivo es el mismo, llevar el cine al rincón más difícil de un país, y eso, es lo que importa.